Aviones de transporte C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, serán
convertidos en aviones hidrantes y formarán parte de un sistema de alerta
contra incendios en conjunto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo
Sustentable. La adaptación estará a cargo de la Fábrica Argentina de Aviones.
La iniciativa viene siendo evaluada desde el año pasado a
raíz de los incendios en las provincias de La Pampa, Río Negro y sur bonaerense
que devastaron miles de hectáreas de bosques y de cultivos. Los aviones
hidrantes formarán parte de un sistema de alerta contra incendios en conjunto
con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
El Gobierno Nacional aprobó la inversión para transformar
aviones Hércules C-130 en hidrantes. De esta forma los Hércules argentinos sumarán
una nueva función a las que ya realizan en la Fuerza Aérea Argentina. Esta vez
será la de avión hidrantes para apagar incendios forestales en el momento que
sea requerido, mayormente en épocas estivales. El costo de la adaptación, de
las aeronaves, ronda entre 3 y 7 millones de dólares por avión. El dispositivo consta
de una compuerta en el fuselaje y válvulas más los tanques y un sistema de
control que permite expulsar en un instante la totalidad del líquido para
extinguir el incendio (enfriamiento y sofocación del foco ígneo). La reforma se
realizaría en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) en conjunto con empresas
especializadas de los Estados Unidos o de Canadá, proveedoras del kit de
adaptación.


La conversación acerca del manejo del fuego se llevó también
al plano regional, ya que la Argentina planea organizar una especie de task
force junto a Chile destinada al combate de grandes incendios forestales y
ayuda humanitaria a los afectados. De eso hablaron Macri y la presidente
trasandina, Michelle Bachelet, en el último encuentro bilateral. La idea como
eslabón de la cooperación mutua estaba tomando forma en oficinas de Pompeo y de
Tello pero faltaba contar con los medios adecuados. El empujón de Macri a los
Hércules "bomberos" cerró la iniciativa, que además reactivará la
mano de obra en la planta de aviones cordobesa.
Ercole Felippa, presidente de la FAdeA, señaló que, para que
realmente pueda ser eficiente, como mínimo se necesitan dos o tres aviones:
“Para que sea posible, cada uno de los estados debería disponer de un avión y
así poder tener una flota de tres aviones para que cuando haya incendios de
magnitud puedan operar de forma conjunta”.
El costo de la adaptación ronda entre 5 y 7 millones de
dólares por avión, dependiendo de los accesorios que se requieran y si son
equipos estables o desmontables. Felippa y agregó: “El kit consta de una
compuerta en el fuselaje y válvulas más los tanques y un sistema de control que
permite expulsar en un instante la totalidad del líquido para extinguir el
incendio”.
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